Sociología del regaeton

 

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Este verano estando en la playa (adoro ir sola a la playa y escuchar a los demás), oí a un crío de unos 6 años tarareando a pleno pulmón: “lo hacemos por detrás y ella hace ouuuaaaa”. En primer lugar me escandalicé, luego me acordé de que yo a esa edad cantaba la de “ya sabes que me entra a la primera, ahora me sale algo mejor”…Y tampoco he salido tan mal…

Está bien…Como persona medianamente cabal que me considero, admitiré que ni los mensajes que propugna el reggaeton ni las formas son adecuadas ni para menores ni desde luego para cualquiera “más papista que el papa” que no tenga el filtro para distinguir lo que se trata, -simplemente-, de un divertimento trivial.

Desconozco si dentro de doscientos años -si es que aún existe el mundo-, se estudiará a las escuelas de Daddy Yankee o Don Omar como yo estudié a Beethoven o a los Presocráticos.

¡Menudo sacrilegio equiparar la alta cultura a estos tipejos que parecen escribir 4 letras en media hora, diréis!. Con el tiempo todo se revaloriza y lo que ahora puede parecer ridículo más adelante será analizado como cultura popular del siglo XXI.

Las grandes obras de la literatura universal tienen en común, que -independientemente del tema principal, de la época y del escenario-, hablan sobre temas atemporales e intrínsecos al ser humano y a las relaciones personales. Nos guste o no, como el reggaeton. Arquetipos y comportamientos que todos llevamos dentro -aunque nos cueste admitirlo-.

Tras analizar concienzudamente las 250 piezas que componen mi listado de Spotify de este género, dividiría los grandes temas/personajes en:

-Amores imposibles: El enamorado (hombre) lamenta no poder alcanzar a esa mujer deseable, fría y ambiciosa, que elije estar con un tipo aburrido o descuidado pero que la pasea en un yate por Miami tomando “champaña”.

Yo no puedo darte lujos, tengo un coche destartalado y estoy lleno de deudas pero te daré cariño y candela…Suplica.

Seas hombre o mujer, has pasado por esto…Ese ser superior al que tienes en un pedestal simplemente porque sabes que nunca podrás poseer…Por suerte, se pasa…En unos meses idealizarás a otr@.

-El despecho amoroso: El hombre despechado cae en el abismo del alcohol y la mala vida, el arrepentimiento y la autodestrucción.

La mujer despechada se viste como en Nochevieja y sale a la disco dispuesta a ser un pendón verbenero, pero sin dejar que nadie la engatuse.

Seamos franc@s, ¿quién no ha caído alguna vez en lo primero o lo segundo?. Encadenarte al sofá o bien decir “ahora voy a ser un/a japuta y me voy a tirar a todo lo que tenga ojos aunque sea “pa’ desquitarme””.

-Era un adefesio y ahora está buenorra, con todo lo que conlleva…

Como siempre tratándose de físico, aplica sólo a las mujeres en las canciones….

Unido al despecho, la zagala a la que han puesto los cuernos o dejado tirada, ha trazado su plan, se ha “puesto linda”, se ha internado en un gym. Ahora no para de subir fotos a Instagram para que el cabrón las vea y se arrepienta…

Comportamiento clásico..Tuve un ex al que le dio por arreglarse los dientes -al fin-, una semana después de dejarle..Sin embargo no se le ocurrió comprarse un diccionario -por ejemplo-, con lo cual, había bastante más que arreglar.

-Sólo sexo: “Sabemos lo que hay, a mí no me cuentes tu vida, tus historias, que sólo quiero echarte un polvo porque estás buena…”.

¿He dicho yo eso?…Cualquier parecido con la realidad es real.

-“Felices los 4”. Debería ser la banda sonora oficial de cualquier club liberal.

Pues eso, hedonismo sin remordimientos. Aquí follamos todos o la puta al río.Una especie de sociedad ideal (para algunos)…Sin juicios ni prejuicios.

-La lucha, el “plogreso”….

Para que luego digan que este género está falto de valores positivos para nuestros niños y generaciones venideras…

“Me crié en una favela, maté a unos cuantos para robarles las Reebok, pero aprendí que eso está mal, pagué mi condena y ahora tengo un colmado, una buena mujer que me cuida y churumbeles”.

-“Síguelo bailando”. Pues eso, la alegría y el despiporre. El mundo se va a la mierda, pero no pienses, baja el culo hasta el suelo y menéalo como si no hubiera un mañana.

¿Acaso hay un mañana?..Pues eso, divirtámonos más, a veces es necesario no pensar…No es mal consejo.

-Amores desiguales: Yo soy un pendejo, un “bueno para nada”, lo reconozco. Pero claro, de tonto no tengo un pelo y pa’ desgraciao ya estoy yo. A mi lado quiero a una dama fina, elegante, que sepa hablar y -¿para qué negarlo?-, que esté forrada. Algo que solo conseguiré si puedo equipararme, ascender socialmente. Siguiente punto.

-Poder, ascenso social: He pasado de ser un Don Nadie a ser “alguien” y ahora tod@s sóis mis súbditos”..¿Os suena de algo?..

-La envidia: En especial la envidia femenina. Ella está buenorra, hace 250 sentadillas al día pero siempre habrá un corrillo de envidiosas que se consuele diciendo que lleva operadas hasta las pestañas o que todo es Photoshop.

Ojalá esto solo pasara en las canciones…

-La noche me confunde: Llevo años poniéndote los cuernos con las vecinas, con una que pasaba por ahí y hasta con tu prima, pero me pillaste una vez -que juro que fue la primera y la última-, pero estaba enajenado, producto del alcohol, las malas compañías que me enredaron, y la noche en sí, que es muu mala..

“Nada de lo humano me es ajeno”, dijo Publio Terencio..Pues eso, este género nos molesta precisamente porque casi siempre habla de lo peor del ser humano sobredimensionado y vulgarizado al extremo, pero somos tú, yo y el mundo que nos rodea.

 

 

 

Tú a Boston y yo a Cuenca…

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El año nuevo y sus propósitos…Los míos nunca han ido en la línea de hacer ejercicio, no fumar, cuidarme..A lo mejor doy un poco de rabia pero soy de esas personas que ya cumplen con todo eso.

En 2019 mi propósito fue “no ir detrás de nadie”. Eso incluye ex rolletes, conocidos y/o amigos que siempre usan la coletilla “ya quedaremos”, para quedarse en nada…Puedo decir que salvo un desliz, lo he hecho.

Contrariamente a lo que mucha gente piensa sobre mí, no soy una persona especialmente abierta ni sociable, más bien todo lo contrario. Tengo un punto de timidez y -porqué no decirlo?-, misantropía.

Eso sí, si se da la química a lo mejor en una hora te estoy explicando todas mis miserias con pelos y señales.

Hay gente que tiene “amigos” en todas partes, y a cualquier cosa llaman “amigo”. Siempre cuentan historias de un amigo que tiene un yate, de otro amigo que tiene dos penes, de otro amigo que pasó un año en Afganistán, de otro que ha ido a la luna y de uno que trabaja en la NASA…Por contra, yo no necesito rodearme de muchísima gente, y sí de personas que elijo porque realmente existe afinidad y afecto mutuo.

Todo lo demás, me parece – a mi juicio-, un decorado de cartón piedra, que desaparece con la misma rapidez con la que se ha montado.

Es por ello que me propuse dejar mi whatsapp inactivo y por una vez, no ser proactiva en saludar, en proponer planes o en insistir. Es un ejercicio peligroso, casi masoquista, pero decidí que, -al borde de los 40 y con cada vez menos tiempo libre, menos pelos en la lengua y ninguna cuenta pendiente- era tan tentador como necesario.

Reconozco que si bien soy un poco antisocial, también soy muy apegada cuando me importa alguien. Y no está de moda el “apego” en estos tiempos. Es más, se premia el pasotismo, la frialdad, el individualismo exacerbado y encariñarse de alguien parece de “gilipollas” o “ñoño”. Yo, siempre a contracorriente…

Como persona “ñoña”, ”gilipollas” o anclada en una moral antigua que valoraba a las personas y las relaciones, este ejercicio no ha sido fácil, pero muy liberador, como una lavativa. Te remueve las entrañas, te hace sentir como basura y una vez expulsado lo que no sirve, te sientes limpio y con más espacio para lo nuevo. La mierda y sus metáforas…

A veces nos convertimos en Diógenes de las relaciones. Pasan los años y acumulamos amigos, conocidos, uno que pasaba por ahí, otro que una vez te saludó..Los del colegio, de la universidad, de los trabajos, del gimnasio, del curso de macramé, amigos de amigos de un conocido y unos cien tíos con los que tuviste citas horribles de Tinder, pero te caen bien…

Es súper útil para tener una agenda llena de números que casi nunca recuerdas de quién son o 10.000 seguidores en Instagram.

Como persona nacida en los 80 todo esto me lo tomo como una gran comedia. A veces tengo la sensación de que la gente sólo establece nuevas relaciones para poder decir “joder, cuántos amigos tengo, ahora también tengo un amigo famoso, bueno, una celebridad, salió en “First Dates” un día” o ganar nuevos followers.

¿Dónde ha quedado la espontaneidad, la naturalidad en las relaciones entre personas?…Para bien y para mal.

Recapitulando, las relaciones más duraderas y auténticas que he establecido en mi vida (tanto de amistad como de pareja), han nacido simplemente fruto de la química y a menudo en circunstancias o en entornos donde se supone que uno no va “a hacer amigos”, como por ejemplo el entorno laboral, y a través del tiempo.

Abogando por la espontaneidad, de la misma forma también deberíamos admitir que a veces los vínculos se deshacen, las circunstancias cambian, la gente cambia y el café o la cena que tenía sentido hace dos años, ahora ya, no lo tiene.

Tendría sentido si el sentimiento común fuera mutuo. El cariño o el amor, el interés por el otro está por encima de cambios de residencia, nacimientos de hijos, agendas más llenas que la de un ministro etc..Nada justifica no poder enviar un mensaje de “¿cómo estás?, si la amistad es real.

Cuando ese mensaje nunca llega, a lo mejor cabe admitir -una vez más- que las relaciones se basan en la reciprocidad y el repetir veinte veces la coletilla “a ver cuándo nos vemos”, sin respuesta por la otra parte, te convierte en un gilipollas o un acosador.

De la misma forma que me ha resultado doloroso, “enterrar” a personas que entraron en mi vida por casualidad y se convirtieron en algo importante, me niego a forzar la casualidad.

Sin ir más lejos, un chico se me acercó hace poco en el gimnasio diciéndome que ya es hora de tomarnos un café, porque hace diez años que nos vemos sólo entre mancuernas y a veces nos saludamos. Y claro, eso son muchos años y ni un café. Un despropósito.

Si calculo que llevo 22 años yendo a un gimnasio que tiene unos 20.000 socios, entonces, podré llegar a ser una de esas personas con tantos y tantos amigos!.

Por tal motivo me niego a acudir a reuniones de exalumnos y cosas parecidas. Y que conste que tengo muy bien recuerdo de mi etapa de EGB, pero me pregunto si realmente tendríamos algo en común a día de hoy…Sí, jugábamos al pica-pared, cambiábamos cromos de Snoopy y fuimos de excursión a la Panrico, pero…Han pasado más de veinte años y no mantuvimos el contacto. Prefiero seguir pensando que el gracioso de la clase sigue siendo risueño y no un amargado, y no ver al buenorro con arrugas como zanjas y barriga.

Sin ir más lejos, hace unos meses me topé con una de mis mejores amigas de la época por la calle, y, simplemente me di cuenta de que nos separaba un abismo. Me contó que se había casado con un millonario, y no necesitaba trabajar, que viajaban por todo el mundo y que tenían una hija y muchos perros. Yo le conté que estoy todo el día fuera de casa intentándome ganar la vida como para tener un perro y que, -dicho de paso-, no me gustan especialmente los perros, ni los niños y que mi relación más larga con un hombre últimamente era de tres citas.

Le deseo todo lo mejor…A ella, a todos mis compañeros de EGB, a los 20.000 socios de mi gimnasio, a toda la gente que he conocido en alguna fiesta -especialmente a los que alguna vez he vomitado encima-, a mis vecinos y a los del badulake de mi barrio, que son muy majos, pero,  ¿realmente tiene sentido perpetuar algo más allá de la cordialidad?.

Es también una forma de corrección política absurda tanto el acumular números en la agenda de gente a la que no tenemos intención de ver como el no acabar con relaciones que quizás tuvieron sentido en un momento concreto, pero ya no más.

Por eso valoro cada vez más la gente que aparece sin que la busques, que si le apetece quedar queda y sino te lo dice claramente también.

Los amigos de verdad, no son los que se pasan un año sin hablarte para reenviarte una felicitación cursi en Navidad, ni siquiera me importa si no recuerdan mi cumpleaños, sino los que de repente me dicen “te echo de menos”; “hoy me acordé de ti” e incluso “mira, estoy cansado, quedamos otro día” o un “vete a la mierda” si hace falta.

Al fin y al cabo, cualquier relación exige una dedicación y recursos que suelen ser escasos (como el tiempo).

¿Alguien invierte tiempo libre haciendo croquetas si detesta cocinar, por ejemplo?…¿Qué nos impide cortar por lo sano con personas que están ahí como satélites?. A lo mejor entre los propósitos de año nuevo en vez de aprender inglés y dejar de fumar podríamos plantearnos qué papel juegan en nuestra vida las 10.000 personas que nos rodean, ser más prácticos, más honestos y optimizar recursos.

Sin dramas. Seamos amigos y sino “Tú a Boston y yo a Cuenca”.

 

 

Ella viaja sola…

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Recuerdo perfectamente mis primeros viajes en avión. Me fijaba en la gente que viajaba sola (casi todo hombres, por aquel entonces), y se me antojaba como una experiencia liberadora y especial. Algo que, – cuando fuera mayor-, definitivamente, quería hacer.

Parece que el mundo hoy en día está pensado para hacer las cosas, siempre en compañía. Intenta reservar un hotel, una mesa en un restaurante y observarás que,  -por defecto-, se supone que tenemos que agruparnos, -como mínimo-,  de dos en dos. Pero si los sistemas de reserva no pueden emitir un pop up que te diga “eres raro”, ya se encargará de decirlo la gente.

Tras la pregunta: “¿Adónde vas de vacaciones?”, la siguiente es: “con quién?. Tras mi respuesta: “pues, esta vez sola, y, la verdad, tenía muchas ganas de irme sola”, vienen suposiciones de todo tipo “esta tía es rara, es mística”, o “va a pillar cacho” o “no debe haber quién la soporte”, etcétera….

Afortunadamente, hay quien comprende que se trata de una decisión personal y una experiencia distinta, con sus ventajas respecto a la constante compañía de alguien.

Costa Rica fue el destino de mi primer viaje largo en solitario. Tras leer “Pura Vida” de José María Mendiluce, decidí que tenía que conocer aquel país.

Se dio la circunstancia de que en aquél entonces tenía pareja. Pero la decisión estaba tomada desde antes de conocerle. Mi vida estaba antes. Yo, ya existía antes.

Llegué a San José casi de noche y mi hotel estaba en una zona poco recomendable. Rememoro esa sensación de “esto me asusta un poco, pero..lo estoy haciendo y soy dueña de mi tiempo y mis decisiones durante quince días”…Ese vértigo positivo. Ese “sentirse vivo”.

Por supuesto durante toda mi estancia fui interrogada sobre mi situación sentimental, sobre “¿qué buscaba allí yo sola?” y sobre todo sobre cómo mi entonces novio me lo permitía…¿Le harían este mismo tipo de preguntas a un hombre? Por supuesto, no.

Reconozco que, siendo Costa Rica un destino típico de lunas de miel, en alguna ocasión sentí eso de “ahora no me importaría estar acompañada”, pero fueron momentos puntuales.

Nada comparable a estar tendida en la playa de Manuel Antonio, mezclándose el sonido de las olas, los chillidos de los monos y música de Bob Marley de fondo. Cerré los ojos y pensé : “Estoy a 9000 km de mi casa, nadie sabe exactamente dónde estoy y si me pasa algo no se enterarían en días, pero ahora mismo no necesito nada más ni a nadie y ojalá nadie me arrebate esta sensación. Libertad”.

Fue una revelación para mí, lo que empezó como curiosidad se había convertido en una necesidad.

El segundo interrogante suele ser: “¿no te sientes sola?”.

De la soledad no se puede escapar y tampoco se produce por el simple hecho de encontrarse a solas, físicamente. Quien tiene un vacío en su propia casa, lo seguirá sintiendo y probablemente aumentado estando lejos. Quien está rodeado de un gentío también lo seguirá sintiendo. Uno se puede sentir muy solo estando en pareja, y eso sí es desgarrador. Dicho esto, no recomendaría este tipo de experiencia como “escapatoria”. Sólo he viajado de esta forma cuando sabía que podría solo sentir una melancolía pasajera, -como me pasa habitualmente en Barcelona-, pero nada más.

Probablemente el entorno sea el que te señale como “raro” o “diferente”…Recuerdo una Nochebuena en un hotel de una zona rural de Camboya donde me sentaron junto a una pareja de franceses, al tratarse de una cena especial. Sus miradas de lástima frente a mi felicidad al estar evitando un periodo tan tedioso como la Navidad y aprovechándolo en un lugar increíble.

El viaje puede ser tan silencioso o tan animado como tú elijas. Nadie te obliga a estar las 24 horas solo, y por el contrario, siempre ha sido mi intención conocer realmente los destinos, no turistear. Eso implica interactuar con la gente, autóctonos y otros viajeros.

Existe un a magia en esas relaciones. Cuando sabes que probablemente nunca volverás a ver a esa persona y a la vez, dependes en cierta manera de ella, se da una confianza especial.

No recuerdo a mucha gente que he conocido en mi ciudad en el último año, sin embargo, sí los nombres, caras e historias de muchas personas que conocí viajando hace veinte años.

¿No sientes miedo?. El miedo, ¿para qué sirve?. Opino que, como en el día a día hay que informarse y ser precavido, pero el miedo no puede convertirse en un carcelero que te impida aprender, experimentar, sentir…

Viajar a solas y por libre implica y te obliga a abrir tus sentidos al cien por cien. Puesto que dependes únicamente de ti mismo, no puedes permitirte despistes y por ende, mayor es el aprendizaje, externo e interior.

Aprendizaje interior he dicho. Estamos rodeados de tanto ruido innecesario, tanta información, tantos bártulos, tanta gente…Estar solo, con una maleta y frente a lo desconocido, totalmente fuera de tu zona de confort te lleva a lo básico, a tu centro, a tus raíces y maximiza tus capacidades. Instinto de supervivencia, supongo…¿No sería un ejercicio necesario para todos al menos un a vez en la vida?.

Cuando un viaje te cambia, te regala perspectivas nuevas, sobre el mundo y sobre ti, es la experiencia total. Viaje, a la vez, interior.

Ser mujer y viajar sola. No eres una persona rara, eres un puto Alien y una temeraria (según los demás, claro…).

Esta cuestión merece capítulo aparte. No nos engañemos, por desgracia el mundo sigue siendo un lugar más limitado y peligroso para la mujer. En depende de qué latitudes, viajar a solas es toda una osadía.

Pero soy una inconformista, reivindico el derecho a poder ir adonde va cualquier hombre, aunque me cueste más.

Por supuesto y especialmente en según qué países, una mujer sola es un reclamo constante, por diferente motivos. Además extranjera, con lo cual -dado el caso- se supone que se te puede engatusar con mayor facilidad. Puede resultar asfixiante sentirse como un letrero con luces de neón, cuando solo pretendes dar un paseo…¿Mi táctica?. Si no puedes con el enemigo, únete a él, a veces….

Como ejemplo, al salir de mi hotel tras llegar a Saint Louis (Senegal), me sentí insegura como pocas veces. Sólo caminaban hombres por la calle. Me abordaban, me seguían, me silbaban….Pero no quise regresar al hotel y darme por vencida, así que elegí a un chico que me parecía bastante presentable, como guía, dejándole claro desde el primer minuto los términos y que no tendríamos ningún tipo de intercambio sexual (en Senegal esto es necesario). Creo que defraudé sus expectativas, pero, las cartas, siempre sobre la mesa…

Tristemente como mujer siempre eres más susceptible a que intenten timarte, según mi experiencia. Sabiendo esto, recomiendo desconfiar, ir dos pasos por delante. Si te toman por tonta, no enfrentarse, hacerse la tonta hasta que sea necesario plantar cara.

Otra inquietud morbosa típica, tanto por el entorno como por los lugareños…¿Buscas sexo viajando sola?.

Si de turismo sexual hablamos, me parece denigrante, por supuesto. Si de encuentros sexuales de igual a igual hablamos sin intercambio monetario, como recomendaría la Lonely Planet, “usa condón”.

Por supuesto, muchos lugareños asumen que la mujer europea es muy abierta sexualmente y que si va sola busca un macho para un affaire o incluso como marido (“llévame a España, mamita…”).

Si bien no soy proclive a evangelizar, y viajar supone aceptar las diferentes culturas y mentalidades y no dejarse llevar por el etnocentrismo, a este respecto, como mujer, intento, simplemente, informarles de que existen otras visiones que deben respetar. Por ello, en algunos viajes me he negado a justificar mi falta de ganas de tener sexo con alguien escudándome en fingir que tengo pareja. No deberíamos hacerlo. Simplemente, hacer saber que, -según tu educación-, si una mujer no quiere tener sexo, simplemente es un “no” y no hacen falta excusas ni pretextos. Creo que la frase que más veces escuché en Senegal fue: “Pero, ¿qué problema hay?…eres soltera y me gustas, acostémonos”.

Como conclusión, entiendo que viajar así no es una opción ni recomendable para todo el mundo, puede…

Mi pobre madre siempre dice: “está bien que seas atrevida, pero no tanto”, y “¿no te podrías ir a países “normales”?”.

Comprendo que provoque sorpresa e incertidumbre, pero dada mi forma de ser, especialmente independiente, disfrutar de mi propia compañía es algo necesario a veces.

En un mundo en el que venimos solos y nos vamos solos, pero todo está diseñado para hacerse en compañía, ¿no debería ser algo natural disponer también de esa parcela de libertad?.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Arroz con pollo

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No me gustan los tópicos. No se trata de caer en la dicotomía “todos los hombres son malos y las mujeres una santas”.

Me baso en mis experiencias personales y además me consta que hay hombres maravillosos por el mundo. Casados, comprometidos o gays, casi siempre…

Cuando empecé a mostrar interés por los chicos, supongo que -como la mayoría-, me dejaba llevar y no tenía ni idea de lo que realmente me gustaba. Mi principal requisito era que tuvieran el pelo largo. Ahora me conformo con que tengan pelo…Y creo que hasta en eso podría hacer alguna excepción.

Tengo una libreta donde apunto ciertas cosas sobre hombres, pero el subtotal de citas que he podido tener o tíos que he conocido (bíblicamente o no), es una incógnita. A día de hoy agradezco este bagaje que me ha hecho permitido tener claro con qué tipo de especímenes no merezco perder mi tiempo.

Los he clasificado en diez categorías en aras de la brevedad (sin eufemismos, no querer ser un coñazo y que me sigáis leyendo), pero la lista podría alargase ad infinitum como pasó con el post “¿Por qué no te callas?.

– El cursi: Hay quien asume que a todas las mujeres no gusta el rosa, lo edulcorado, Titanic y Pablo Alborán. Estos tipos así como encorsetados, que no dicen lo que piensan sino lo que creen -y cómo creen- que lo quieres escuchar. Aclarar que no soy insensible…Bécquer me parece romántico y real, por ejemplo. Todo lo anterior, una patraña. Un mensaje en cadena con una frase supuestamente romántica y un osito puede ser mi primer gran..”Oh, no!”…

-El zombie: Vendría a ser mi antítesis como persona. Para mi propia sorpresa, estuve un año saliendo con un muerto viviente.

No soy necrófila -al menos aún-,…Esta gente, respirar, respira, hace sus necesidades básicas y sobrevive hasta que le llega su hora. Por lo demás, ni siente, ni padece, ni se conmueve..No molesta, porque es totalmente aséptico…Es como una medusa, que por no hacer, ni te pica y ni deja rastro, ni huella…

En una ocasión le recriminé a mi ex zombie su frialdad y su respuesta fue que: “no nos vamos a enamorar como si fuéramos quinceañeros”..Habla por ti, porque yo sí. Pero nunca de ti.

– El soso (él dice que es “discreto”): Me da la sensación de que justamente eran algunos de los tíos más decentes con los que me he topado, pero era imposible pasar a la siguiente fase. Perdón a todas las víctimas de mis cobras.

Este es un chico como “mono”, “agradable”, caballeroso, se porta bien, se puede mantener una conversación con sentido. Ahora es cuando me relajo, suelto mis exabruptos espontáneos, mi humor negro y, se le tuerce el gesto porque o no me entiende o empieza a pensar que soy una camionera.

Se autodescriben como “normales”. Me tranquiliza saber que eres “normal” y no tienes a tu madre descuartizada en el congelador, pero chico, te falta chispa.

Por el contrario, si devolvías los VHS al videoclub sin rebobinar y además no te sientes culpable, eres de los míos.

-Hombre blanco (o de colores) soltero busca florero: No nos vamos a engañar, ¿a quién no le gusta que le digan que tiene unos ojos bonitos o un culazo?. A mí me encanta.

Agradezco de que después de arreglarme dos horas para una cita, seas capaz de apreciarlo.

Y no se trata de algo machista. Se trata de apreciación y ser complaciente. Yo también lo hago con los hombres. De hecho todos mis ex “algo” se acaban creyendo Brad Pitt aunque más bien sean Mr Bean.

Hasta ahí todo bien. El problema es cuando sólo recibo alabanzas físicas. Si después de explicarte mi vida, milagros, mis historias e interactuar conmigo me sueltas un “gracias por las vistas”, es peor que una bofetada.

Este especimen, probablemente sólo aspira a pasearse con “algo bonito” al lado. Eso viste mucho, queda muy bien delante de los amigos y en Instragam.

El problema es que, aparte de ser más que un cacho de carne, a muchos se os olvida que no hemos nacido maquilladas y peinadas.

Es obvio que intento gustarme, gustar y no me presento a las citas en chándal pero si no asumes que soy humana, tengo defectos, a veces estoy mona, a veces horrorosa y me levanto con cara de sapo cada mañana de mi vida pues…

-Tú, yo y mi ex (o armario de exes): Mencionar a algún ex si viene a cuento no me parece nada raro. Es parte de tu vida y es respetable. De hecho, me asusto cuando alguien me dice “no me hables de tus ex”…Aspiro a estar con alguien con quien pueda a hablar de todo, como es natural.

Lo complicado es estar con alguien que, -teniéndote delante-, no está conectado a ti.

De acuerdo, acordarte de otras personas y/o comparar a veces es inevitable, pero, un secreto: a veces las cosas es mejor que se queden en tu cabeza y no es necesario verbalizarlo todo. Hablo mucho pero soy una maestra en callarme. Sin ir más lejos, en una ocasión salté de un hombre con una casa súper confortable y calzoncillos Calvin Klein que le quedaban estupendos a otro que vivía en una choza no apta para mis alergias, calzoncillos de mercadillo desgastados y demás cutreces. Cerraba los ojos y solo pensaba “Laurita, quién te ha visto, y quién te ve…”. Las comparaciones son odiosas.

-El macho alfa: No domino mucho estos términos modernos, perdón. En mi mente un “macho alfa” es el típico “gilipollas” de toda la vida. Prepotente, machista e inseguro.

Hablar con este tipo no es hablar, es competir. Y mejor ni entrar en conversación. ¿Para qué? Si él es el más guapo, el más listo, el más vivido, el más capaz de todo, el que gana más pasta, el que tiene más amigos y el que la tiene más grande.

¿Para qué hablar con él? Si no quiere conocerte y ni siquiera escucha. Además, es tan listo que si se pone, sabe más de ti que tú misma.

Este especimen también busca un florero a su lado. Con flores muertas, mejor. Si eres una tía lista (tanto o más que él), con carácter y opinión, eres su oponente y él no quiere eso. Necesita un gatito o perrito manso a su lado, pero con coño.

Frases como “yo conduzco mucho mejor que tú porque voy a 200 km/h y escribiendo mails a la vez” o “no seas tan graciosa con mis amigos y estate callada como las novias de los demás” son cosas que a mis treinta y mucho no estoy dispuesta a aguantar.

-El papito: Y no por la “sabrosura”. Otra vez más el patriarcado y sus efectos. Y que conste que aún existen muchas mujeres que, -más que una pareja-, parecen buscar un soporte económico y logístico, mucho más allá de lo emocional y sexual.

No suele tener malas intenciones pero, probablemente su educación le lleva a pensar que toda mujer es como una especie de niña pequeña perdida, que necesita a un macho a su lado que la guíe.

Vamos, cuando tienes casi cuarenta y llevas desde los quince trabajado, inventándote, reinventándote, cayéndote, levantándote, llega un listillo que a lo mejor tiene veinticinco años con el “deberías” o “tendrías que hacer” que nunca le has pedido.

Ayudas masculinas que sí agradezco son todas las relacionadas con chapuzas domésticas. Con chapuzas me refiero albañilería y bricolaje, por favor. Más que nada porque no me interesa el tema. Eso y matar cucarachas, ratas o bichos, que me dan mucho asco. Para todo lo demás, en la vida, me defiendo sola. Pero muchas gracias, papi.

-El confundido: Siempre me ha molestado que se ensalze tanto a quien “tiene muy claro lo que quiere”. Pues a veces puedes no tenerlo tan claro, precisamente porque hay muchas opciones en la vida. Me parece una postura sin más, ni mejor ni peor.

Pero pongámonos en contexto: Seas hombre o mujer, si tienes entre treintaymuchos y cuarenta hay cosas básicas que sí deberías saber, por ti mismo y no marear al personal, básicamente.

No es muy coherente presentarte como un tipo que quiere una relación con mucha acción a todos los niveles, alguien que quiere asistir a todos los conciertos, viajes, orgías..y al poco descartarme porque se supone que estás buscando a la madre de tus hijos y yo no deseo tenerlos.

Siento traer malas noticias pero hay opciones en esta vida, que, simplemente, no son compatibles. Si tuvieras veinte años quizás sí, con cuarenta, ya no da tiempo.

-Buscando a Doña Letizia: Seré breve. El típico hipócrita que busca a una chica modosita, discreta (en el peor sentido de la palabra), sosa y aburrida, pero que quede bien delante de familia y amigos. La esposa consorte.

Pero luego fantasea o consuma con otras, mujeres “indecentes”, descaradas y libres.

En este grupo están los que confiesan que les “animan” mucho mis fotos eróticas pero nunca me presentarían a su madre.

Pues tú te lo pierdes, tío simple, porque soy una nuera muy maja.

-El “arroz con pollo”: Si eres un “gymaholic”, estupendo, nos llevaremos bien. Compartiremos tortillas de claras a la luz de las velas y puedo ser tu Michelle Lewin de tercera regional.

Eso sí, siempre y cuando toda nuestra vida y conversaciones no giren entorno al aspecto físico y a los suplementos. Un ratito, sí. Moderación, como en casi todo.

Pero hay un tipo muy concreto de chico que se adora demasiado. Y la autoestima es buena, pero no el narcisismo.

¿Espejos cerca de tu cama?. Ah, muy bien, qué morbo. Si es para observar tus músculos mientras follamos es el anti clímax. Y encima, sin disimular: “¿has visto qué músculos, nena?; “oh sí, pero, no me toques el pelo que me despeinas”…

La gente se sorprende cuando digo que no me fijo mucho en el cuerpo de los hombres, mientras estén dentro de la normalidad.

Me importa el físico, me encantan los hombres que se cuidan pero el tamaño del bíceps en concreto, no aumenta ni disminuye mi libido.

Los “arroz con pollo” han sido siempre para mí, citas de un solo día (antes de corroborar sus defectos) y dado su enorme ego se han ofendido mucho al haber sido rechazados. Deberían saber que para muchas mujeres, la principal zona erógena es el cerebro.

 

Continuará….

“Etiquelandia”

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Etiquetar es normal. De hecho, es un mecanismo cerebral para clasificar la realidad. Algo instintivo. Especialmente ante una realidad cada vez más compleja y un mundo que cada vez va más rápido. Es un acto reflejo de un cerebro tan vago como nosotros.

Ahora bien, la mente de algunos se quedó en un eslabón demasiado primitivo y básico y no son capaces de elaborar un pensamiento algo más complejo y de analizar lo que son simples “inputs”.

A todos ellos va dedicado este post.

Como digo, clasificar a las cosas y/o gente en “grupos” según determinadas características, es lógico. Nos volveríamos locos si no tuviéramos esa capacidad. Pero bueno, eso no justifica que te puedas quedar en eso y tan pancho, que nos conocemos…Me resulta muy gracioso cuando la gente utiliza como argumento la fisiología como excusa para validar cualquier comportamiento. Por ejemplo, “claro, es que los hombres somos infieles porque es nuestra naturaleza”….Perfecto, vete a tu cueva y a cazar mamuts entonces.

Pues eso, digo yo que, puesto que se supone que somos “seres superiores” (entre muchas comillas), deberíamos ir un poco más allá de lo que hace nuestro cuerpo de forma instintiva.

Por lo que a mí respecta, me han etiquetado de tantas cosas y cosas tan distintas a lo largo de mi vida, que eso ha hecho refutar mi teoría de lo absurdo que resulta simplificar la realidad de esa manera.

Solo por mencionar una de las etiquetas, en ciertos ámbitos y momentos he sido “la empollona, una tía lista, intelectual” o “una loca de la vida, superficial, una chica mona, divertida,  pero sin muchas luces”…¿Cuál es la verdad?..Probablemente, precisamente depende de eso, del momento, el lugar y la propia capacidad de análisis de la otra parte.

En este sentido, estuve quedando con un chico unos tres meses cuando de repente un día me suelta: “¿sabes, estoy muy sorprendido, eres una tía muy lista y muy culta, yo al principio pensaba que eras gilipollas”?…Tal cual…Esto me lo dijo alguien que pretendía hacerse millonario a base de bitcoins..

Y ya que hablamos de hombres…He escuchado tantas veces eso de “esta es una tía solo para follar”. ¿Existe una peor manera de cosificar a alguien?..¿Qué es, una muñeca hinchable?.

Y entiendo que no siempre se dé o se esté en el momento de mantener una relación formal pero el “coñificar” a una mujer, me parece frío y perverso.

Además me parece absurdo, es como actuar en tu propia contra. Yo siempre estoy abierta a conocer a las personas que hay más allá de los penes. No sére hiprócrita…Casi siempre.

Reconozco que antes, me derrumbaba cuando después de unas cuantas citas un tío me venía con el sermón de “me gustas pero no para nada más, bla bla”…Ahora, jaja, ahora digo “mira pinpin, no sabes lo que te pierdes y seguramente eres tú el que eres muy poco para mí”.

Esa forma simple y reduccionista no sólo daña a los demás sino que te priva de posibles experiencias valiosas…O desastrosas, vale, pero al menos no te quedas con la duda.

Hay etiquetas que son un clásico. Se supone que ciertos mitos y maniqueísmos –perdón, pero tenía ganas de introducir esta palabra en algún post- deberían estar superados, pero no. Como muestra, “la gente guapa, es tonta, superficial, no tienen intelecto ni intereses”. Claro, la genética es así, como una tómbola en la que si te toca un buen culo ya, neuronas no te corresponden.

La genética o Dios, que es muy justo en sus reparticiones… Tan justo como para que haya pibones con una cabeza bien amueblada (odio esa expresión!), gente muy lista no tan agraciada y gente muy gilipollas y además muy desagradable a la vista.

La gente que va al gimnasio también es analfabeta. Todos, en bloque. “Yo prefiero cuidar mi cerebro, dicen”. Hacer deporte también es cuidar la mente, pero bueno, ese es de los etiquetajes que provienen de la admiración, por la falta de voluntad de la que carecen, frente a personas que deciden cuidarse en todos los sentidos.

Personalmente, hace un tiempo decidí usar mi Instagram para deshacerme rápidamente de todo aquél que me metiera en ciertos sacos a priori, sin siquiera conocerme.

Cada vez que empezaba a hablar con un tío de Tinder (o similares) le daba mi cuenta.

Tal y como esperaba, al ver algunas fotos sexies cayeron como moscas, con los comentarios más absurdos que he podido leer.

Mi respuesta estándard: “que enseñe el culo, no significa que lo ofrezca”.

Por cierto, ahí también tengo un link a este maravilloso blog y muy poquitos repararon en eso.

De esto se desprende que etiquetas a la persona en función de cómo es más cómodo para ti o lo que realmente prefieres extraer de esa persona.

Siendo realistas y aunque sea muy incorrecto decirlo, hay personas extremadamente simples, planas y que con el paso de los años no cambian ni evolucionan, a lo mejor no es tan raro o injusto clasificarles y dejarles ahí porque no se puede rascar más.

Otros somos bastante más complejos, raros, contradictorios y tenemos más facetas y más caras que un poliedro. Somos incontrolables e inclasificables y eso incomoda

Fuck Mr. Wonderful

 

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Estás en un momento..complicado de tu vida, digamos..Te ha pasado una o varias cosas, objetivamente malas…Una situación de mierda, digamos…

Hay quien se autogestiona (mejor o peor), sin necesidad de acudir a su entorno, se lo traga, y generalmente, de una forma u otra el problema acaba saliendo a la superficie…La mierda al final, siempre flota…

La mayoría de personas necesitamos exteriorizarlo. Consciente e inconscientemente es una búsqueda de afecto, consuelo, consejo o al menos un “no me jodas más, que bastante jodid@ estoy”.

A veces las repuestas del entorno no son exactamente lo que esperábamos, y uno se arrepiente de haberlo soltado. Seguramente, las intenciones de la otra parte son buenas pero…Digamos que no todo el mundo tiene el mismo grado de empatía, de tacto, de sentido común, y básicamente mucha gente te suelta la típica frase standard de consuelo que, aún te irrita más.

Algunos acontecimientos son tan graves o irreversibles que, creo que con un abrazo y un “cuenta conmigo” es suficiente.

Pero bueno, hablemos de otras putaditas cotidianas, que, si bien no son el fin del mundo, para ti, en ese momento sí lo son.

Por ejemplo, en temas sentimentales…Personalmente tengo amigos que me conocen muy bien y saben que las típicas frases facilonas de consuelo conmigo no funcionan.

Es mejor coger el toro por los cuernos, aunque duela. Prefiero que me suelten un “Laura, te han tomado el pelo, este es un fresco (por no decir algo peor)” a un “este tío no era para ti”, o “ya encontrarás a tu media naranja”.

Analicemos qué hay detrás de estas dos sentencias de Satanás:

-“Este tío no era para ti”….”Claro, pero es que me dijiste esto con los 50 anteriores”…Dejémoslo en los 20 anteriores..

O sea, ¿qué significa esto, que el universo se confabula para que ninguna relación prospere en la manera que te gustaría?…Pero es que tú sí querías que este ti@ fuera para ti.. O sea, simplemente hay unos designios por encima de nuestra voluntad que tenemos que acatar??…Échale la culpa al Universo, pues…

-La teoría de la media naranja, la otra costilla y todas las supuestas partes que te faltan para estar “completo”.

Bueno, aquí me sale urticaria, es más, tengo pensado un post completo sobre estos conceptos que considero altamente nocivos.

La gente que me conoce y me ha soltado alguna vez esto..mmm, saben que es mejor no seguir por ahí…

Primero que, como conceptos, no creo en ellos, y segundo que, eso es proyectar en el futuro. La situación de mierda la tienes ahora, pedir que estés bien porque seguramente el futuro te traerá algo mejor..Eso es muy Disney.

Es preferible aceptar que, objetivamente hay circunstancias indeseables y que te ofrezcan apoyo, sin más, no frases hechas.

Pero salgamos de nuestro entorno cercano y trasladémonos a los mensajes nos da “la sociedad”.

Por un lado está el mundo Mr Wonderful y sus mensajes simplones, cursis y sin nada detrás…”Me voy a comer el mundo”…Pues digo yo que cuidado con comerse el mundo, que luego hay que cagarlo…

Todo este mundo rosa, de arcoíris, de unicornios, de todo es bonito y tengo que estar bien sí ó sí..Aparte de ser simple y reduccionista, te pone peor, porque es evidente que tienes un malestar que tienes que tratar de una manera mucho más compleja que rodearte de cojines y tazas rositas con frases cuquis.

En general, meterte en la cabeza ese mantra de “tengo que estar bien tengo que estar bien, tengo que estar bien”, va a crearte ansiedad y frustración, porque por más que luches, sólo con repetirlo, no vas a liberarte de lo que te atormenta.

A nivel mediático, hay gente que me resulta creíble y gente que..No..Pero ojo, todo esto son opiniones personales..Mi total respeto a quien le anime Mr Wonderful o cualquier otra cosa..

A lo largo de mi vida, he leído bastante sobre motivación, superación, autoayuda y psicología en general.

Mi primera gran decepción en este sentido fue “El Alquimista” de Paulo Coelho. Lo leí con 12 años y ya me chirrió el mensaje…Eso de que tienes que desear algo mucho y el universo conspirará a tu favor para que lo consigas….En su día pedí y desee mucho que me tocara la lotería y sigo jugando cada semana a La Primitiva sin éxito…

Por el contrario, la credibilidad me la otorga quien habla desde la propia experiencia. Por ejemplo, Viktor Frankl y “El Hombre en busca del sentido”. No hace falta haber sobrevivido a un campo de concentración nazi como él, pero en general escucho a quien habla de la mierda porque han estado en ella, al nivel que sea.

Luego están los nuevos gurús, speakers, coaches…Ojo, a distinguir con psicólogos y gente seria que ha estudiado muchos años y hace su trabajo desde una óptica científica.

Yo hablo de gente que, en muchos casos ha tenido una vida cómoda, sin complicaciones, y se meten a un cursillo de 6 meses que les otorga un título de coach, y hala, a dar consejos, y como por desgracia siempre hay personas que están débiles y/o son menos críticas, hacen su agosto a costa de las desgracias ajenas.

Para no variar, tengo experiencias personales por haber conocido a varios de estos gurús, cuyo comportamiento en su vida personal no tiene nada que ver con el mensaje de buenismo que predican y es más, hasta han inventado una historia de lucha y superación personal para justificar su mensaje que, simplemente, es una fábula.

Uno de estos “vendedores de humo” que conocí, instaba a que debía cambiar mis pensamientos que eran erróneos. Los pensamientos, a mi juicio, no son ni erróneos ni correctos, fundamentalmente se nutren de nuestras experiencias y nuestra propia psique y en todo caso, lo que puede intentar moldearse es la “actitud”.

En esto sí que puedo estar de acuerdo, si sales a la calle con cara de culo porque te ha pasado X y te cierras a nuevas experiencias, está claro que estás actuando en tu contra.

Por supuesto, subrayar que, hablo siempre de mis opiniones y mi propia visión de las cosas ya mí me parece correcto todo lo que le funcione a los demás para estar mejor (siempre que no implique joder al prójimo).

¿Lo que me funciona a mí?..Bueno, después de que me hayan dado palos hasta en el carnet de identidad (como a mucha gente, supongo), he aprendido a permitirme estar mal durante unas semanas, a no forzarme a ir a una discoteca si lo que tengo ganas es de quedarme en casa comiendo guarradas, a llorar si necesito hacerlo, a protegerme en mi entorno cercano y seguro..Claro que pasar esto hay que tener cierto autocontrol y no alargar esta auto-indulgencia demasiado o se puede caer en el pozo de la depresión.

Esto me permite integrar lo que me haya pasado, de alguna forma, me doy un tiempo y sigo con mi vida normal, es más, me propongo algún reto nuevo que me sirva como motivación.

Porque sí, también hay que permitirse estar mal, estar débil, por momentos. En esta sociedad llena de mensajes que propugnan la positividad a toda costa en todo momento, el estar siempre perfectos, fuertes, con ganas de comernos el mundo, hay que normalizar también la tristeza, la ansiedad, la depresión, el estar mal…

Todos queremos, claro, comernos el mundo, pero a veces el mundo se come a uno, y no importa que seas una persona súper alegre y vital, al final todos somos personas, más o menos sensibles, con nuestras malas rachas que hay que pasar, porque es el precio de vivir, sin más.

Culo tengo, culo enseño!

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Aclarar que no pretendo justificarme en ningún momento. Creo que llevo todo la vida haciéndolo, sin haber hecho daño a nadie. Resulta bastante cansino, pero cuando eres una persona con un punto “extravagante” o diferente, parece que venga implícito el que te sienten por sistema en el banquillo de los acusados y tener que explicar por qué haces cosas que “sorprenden”. Pues ya no, no voy a pedir perdón por ser yo misma.

Este es el post más personal que he escrito hasta la fecha. Me desnudo mucho más con esto que enseñando el culo en las redes sociales. Mucho más.

Somos hipócritas. Y digo “somos” porque yo misma en un momento dado he tenido prejuicios, pero tanto la propia vida como la reflexión me han moldeado.

Puedes ser un egoísta, un psicópata, ser infiel, usar a la gente, ser un trepa, un mal compañero de trabajo, un mal amigo etcétera…No importa, “la gente es así”, -dicen-, está justificado.

Pero no se te ocurra ser mujer, hacerte unas fotos íntimas y compartirlas en las redes sociales porque eres la hija de Satán y van a caer sobre ti todo tipo de suposiciones y prejuicios de índole variada.

Una máxima mía es darle a las cosas la importancia justa. Hay cosas muy simples, pero a la vez pueden tener mucho trasfondo detrás. Personal y social.

Un culo es un culo, un trozo de carne, no te representa, no te hace peor ni mejor cómo lo tengas o si lo enseñas o no. Para muchos son fotos superficiales, banales etc…Puede…

La superficialidad bien entendida es para mí un bálsamo, como el humor.

Puede tratarse de una muestra de egocentrismo. Puede. Me quiero, me gusto…No creo que sea algo preocupante, lo triste es cuando dejas de hacerlo. Y, ¿para qué negarlo?, tengo un punto egocéntrico, pero soy buena gente, algo tenía que tener…

¿Busco provocación sexual?. No especialmente. Las fotos las hago por mí, para mí y las comparto porque me fascina el resultado. Ahora bien, me escriben hombres y mujeres con mucho respeto y elegancia (otros no tanto), confesando que les ponen contentos. Pues qué alegría, seamos felices, no me desagrada despertar buenas sensaciones.

Donde unos ven eso, -cosa que respeto-, yo veo arte, belleza, autoestima y reivindicación, como Laura y como mujer.

A día de hoy he hecho tres sesiones de fotos en lencería de la mano de dos grandes profesionales y personas.

A mi edad y sigo sorprendiéndome a mí misma. Si alguien me lo hubiera dicho hace un año…

Como en muchas cosas en mi vida, me dejé llevar. Me llegó la propuesta en un momento en el que un chico acababa de dejarme tirada, y -la verdad-, aunque físicamente estaba igual que ahora (de bien o mal), me sentía fea.

¿Por qué será que cada vez que un hombre me deja, me culpo a mí misma, pienso que se habrá ido con otra más joven, más guapa y más delgada?. ¿Por qué será que somos tan duras con nosotras mismas?.

Con nosotras mismas y entre nosotras. Alguna mujer me ha dejado de seguir en las redes alegando que mis cuentas son “machistas”. Machista sería si algún hombre me obligara a hacerlo. Machistas son los hombres que han pasado por mi vida censurándome y limitándome.

No hay nada más feminista que hacer lo que quieres con tu cuerpo y tu vida.

Una vez más, hipocresía. Si yo tuviera alguna característica física “destacable”, como por ejemplo ser obesa (desde el máximo respeto, -como característica-, nunca de mi boca como algo peyorativo), entonces ponerme en bolas sería algo rompedor y digno de admiración. Pero como mi cuerpo es “estándar” solo soy una “fresca”.

Por si alguien que no me conozca personalmente tiene dudas, soy una mujer completamente normal. No me creo modelo. Tengo mil defectos físicos, como cualquier mujer, y más.

Para quien solo me conoce por las redes, aclarar que no voy con tacones de aguja y lencería fina por la calle. No voy poniendo el culo en pompa por las esquinas. Soy como cualquiera. Me levanto a las seis de la mañana para ir a trabajar y cojo el autobús de mala leche y con cara de sapo, casi siempre. A veces la mala cara no se me va en todo el día.

Me resulta tan chocante que mucha gente me pregunte, ¿por qué lo haces?. Yo no pregunto a nadie por qué no lo hace ni intentaría convencerles. El tema del pudor es muy personal y respetable en cualquier caso.

Dejando el tema del lucimiento personal aparte, el resultado de estas sesiones, ha sido para mí, terapéutico, a muchos niveles.

Como casi todas las mujeres -por desgracia y esto no debería ser normal-, he pasado por fases de no aceptarme nada físicamente.

Sumado a ser una persona muy autocrítica y auto exigente, siempre he recibido muchos comentarios sobre mi aspecto (en positivo y en negativo). Como mujer adulta ya no me afecta, pero como niña que pasé de ser delgadísima a tener mucho de todo, no fue nada fácil.

Qué ironía, me acomplejaba verme de repente con las caderas anchas y el culo que no me cabía en ningún sitio. Ahora me encanta.

El hecho es que de algunas épocas de mi vida no tengo apenas fotos. Una pena, porque era una chica normal y sobre todo, sana. Y fuera como fuera, era yo.

Pasar de eso a estar contenta con mi cuerpo (aunque tengo mis días..), aún con todas mis taras, hacerme fotos y exponerlas, para mí es liberador.

Por supuesto, detrás de todo esto están los personas a las que he tenido la suerte de conocer y para las que he posado, con mi nulo arte para el pose y un físico que no es de modelo.

No es fácil su papel, y desde aquí, toda mi admiración. Supongo que fotografiar a Irina Shayk y que salga guapa, no tiene misterio. Que llegue una chica normal y hacer que se relaje, se suelte, se sienta confiada, hacer que salga su lado sensual y sacarla bonita, me parece MAGIA.

Hacen Arte. Hacen Terapia.

Por supuesto, allá cada cual con sus pensamientos, juicios y prejuicios. Solo pretendo remover un poco las conciencias dentro de mi entorno. Romper clichés.

Sin ir más lejos, mi propia familia es muy chapada a la antigua y conservadora. Y luego estoy yo, que he salido…Así!…Mi madre ha pasado de decirme “¿pero qué haces niña, fotos en bragas?..Otra de tus locuras!” a enseñar las capturas de su niña en la peluquería y a las amigas, porque por fin se da cuenta de que no es nada oscuro, no es nada sucio, es solo cuerpo.

Parece ser que hay mucha gente que ha nacido con un jersey de cuello vuelto…

Es sólo piel. Nada más. Nada menos.

Talibanes del amor

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A todos nos gusta gustar. Es un hecho. Y en concreto gustarle a esa persona que se te antoja como el marido ideal, el novio ideal, el follamigo ideal…
Pero no, estos mensajes de “yo puedo con todo”; “luchando se consigue todo”..bla bla…Esto mejor lo dejamos para otras facetas y para las tacitas de Mr Wonderful. Lamento informar de que, si el agrado no es recíproco lo más sensato que puedes hacer es tomarte un te con leche y quedarte mirando el mensaje flowerpower en su recipiente. Mujeres y hombres del mundo, gustarle a otra persona no es un carrera de fondo, un objetivo a proponerse. Puedes proponerte ir al gimnasio, por ejemplo, y seguramente con ahínco antes consigas tener el culo de Michelle Lewin que despertar el deseo de ese ser “especial”.
Recuerdo que los primeros chicos que me gustaron eran para mí como semidioses, algo inalcanzable, esas ensoñaciones de “uff, me ha dicho “hola”, pero no un “hola” normal sino, “holaaaa”..”Este quiere ser mi novio, vamos!”.
Con 15, 16 ó incluso 18 años de la época (soy de los 80), es algo entrañable y normal. Lo jodido es ver cómo hay quien llega a los 30, 40 ó 50 viendo puertas abiertas en un saludo o una sonrisa.
Es obvio que el rechazo no es fácil, en ningún campo, especialmente cuando nos tocan la autoestima, claro. Uno mismo se cree la hostia a veces, nos casaríamos o nos follaríamos a nosotros mismos si pudiéramos. Pero nadie es una croqueta para gustarle a todo el mundo, ¿cierto?. Donde unos ven ingenio, los otros ven locura, lo que para unos es un culazo para otros es una plaza de toros, etcétera.
Esto nos lo tendrían que meter en la cabeza desde pequeños. Ni le gustarás a todo el mundo ni tienes porqué hacerlo.
Hasta yo misma a veces creo que, vista desde fuera, puedo llegar a ser insoportable, me caigo bien porque me tengo cariño y tal, pero vamos, que el hecho de no agradarle a alguien desde un principio es algo que siempre he aceptado bien. Otra cosa es gustarles pero no en la manera que yo querría, o que quieran sólo una parte de mí…(este es tema para otro post).
Antaño cuando ligábamos cara a cara, yo tenía la táctica de echar dos miraditas bastante evidentes. A veces con una era suficiente, sino por si acaso lanzaba otra por si andaban cortos de vista. Si la estrategia de la “mirada guarra” no me funcionaba, me daba por aludida y sin dramas.
Luego está la gente que te ve como a una lámpara, una mesa camilla o cualquier objeto que les parece bonito y simplemente, quieren hacerlo suyo, a toda costa.
Yo tengo la teoría de que a este tipo de personas las han criado sin nunca un “no” de por medio. Crecen y siguen creyendo que todo y todos pueden estar a su disposición.
En el caso de los hombres, desde luego en algunas culturas tiene una raíz machista. Recuerdo cuando viajé a Senegal, sola, soltera y sin ningún problema para decirlo a quien me preguntara..La respuesta: “pues si eres soltera, y a mí me gustas, vamos a acostarnos, no veo el problema”…” Mmmm bueno, igual es que tengo voz y voto y esas cosas.
Pero bueno, trasladémonos a nuestra latitud, donde, tras un “no” explícito, o ningún tipo de señal por la otra parte, esta persona insistente (más bien acosadora ya) sigue intentando el contacto por todos los medios, desplegando todos sus encantos (reales o ficticios) y cavando con pico y pala, en el aire, básicamente.
Como siempre digo, yo no recomiendo nada a nadie ni pretendo instruir ni ser un modelo a seguir (modelo de pasarela igual en dos temporadas o así, yo lo voy intentando..), pero porque me han enseñado básicamente a no joder al prójimo y también por el karma que puede ser muy cabrón, tengo por principio no ir minando la autoestima a nadie. Si tengo que rechazar alguien lo hago, pero con estilo. Está el rollo filosófico ”no eres tú, soy yo”, el rollo metafísico “no estoy en el espacio, en el momento, en el momento espacio-temporal”, “no estoy en el planeta correcto”…
Mentiras piadosas, casi siempre. Ojo, que a veces –hablo por mí- puede ser cierto. Un día me apetecería tener novio y a lo mejor al día siguiente me da una pereza brutal.
Pero a lo que vamos, mejor, -caballero-, recoge tu lanza, móntate en el caballo y a por otra/s doncella/s, que seguramente es lo que estás haciendo ya, y retírate con dignidad. Hay quien actúa como una persona normal y se agradece, y luego están los que entran en algún capítulo del DSM-IV o en un poco de todos.
No enumeraré aquí todas las “cositas” que me ha tocado aguantar por parte de tipos a los que -para su desgracia- nunca toqué ni con un palo.
Primero viene el acoso por todos los medios, y como me tengo por buena persona (o tonta en ocasiones) y a la vez muy curiosa del comportamiento humano, no paso directamente al bloqueo hasta que no se me falta el respeto, que es mi límite.
Cosas muy bonitas me dicen, cosas que dicen mucho más sobre ellos mismos y sus propias frustraciones que sobre mí.
Cosas, directamente ridículas…Ayer te parecía una sirena y hoy –según tú- soy una ballena? Antes era humilde y ahora soy una “creída”??. Por favor, no seamos infantiles. A mí también me gustaría estar con Adam Levine por ejemplo, y no voy decir “uy, no, es que es mayor para mí”. A ver, que no se puede tener todo en esta vida, y punto, no hay más, y con estos comportamientos que rozan la auto-humillación, solo se consigue que la otra persona, en cierta manera se endiose. En mi caso no me endioso, sólo consigo ratificarme en mi teoría de que los tíos pasan de una o se obsesionan, así, sin término medio.
En cualquier caso, como ejemplos, me quedó claro que nunca más volvería a tener una cita de app de ligoteo con alguien que desde un principio sé que no me gustara para algo más que tomar una Fanta (y a veces ni eso), solo por la insistencia de la otra parte. Tras una cita desastrosa (para mí), me costó unos seis meses deshacerme de un loco que, no hacía más que crearse distintas cuentas para dedicarme líneas así estilo Góngora, acabadas en un “ramera”, “calienta..” y demás vocablos que no quiero plasmar en un blog tan fino…
Teniendo esto por premisa, tras charlar como un mes con otro sujeto, le espeté que no sentía que, francamente, fuera el tipo de chico que me pudiera despertar mariposas (odio esta expresión), por no decir escalofríos y jadeos. Como despedida me soltó que tenía que saber que “todas mis ex tenían la talla 32 ó la 34 y se las quedaban mirando por la calle” (bueno, no me sorprende por otra parte..). Me dieron ganas de contestarle que era una lástima que yo no sintiera ganas de poner mi talla 38, 40 ó 42 (depende de lo hinchada que esté o como me apetezca tener mi cuerpo en ese momento) encima de él.
Es simple de entender. La relaciones humanas (de amistad o sexuales) tienen un alto contenido de química. ¿Qué coño es eso?. Ni yo lo sé, aunque he pensado mucho sobre el tema (material para otro post). Lo que está claro es que no es algo que se trabaje ni que se puede forzar, simplemente se da o no se da. Si es recíproca es la hostia y sino, una faena, pero bueno, no hay que empecinarse.
Que al final siempre hay un roto para un descosido..O eso dicen…

Mi primer ghosting

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Me acuerdo perfectamente de cuando fui víctima de mi primer “ghosting”…Sí, niños, hace 20 años también existía eso, y hace 30 y 40 y desde que el mundo es mundo supongo, sólo que no le poníamos nombres cool a estas actuaciones cutres. Era “irse a por tabaco” o, simplemente, desaparecer sin dar la cara, lo que de facto es.

Por supuesto, los comportamientos e instintos intrínsecos al ser humano no varían, solo se moldean y adaptan a los diferentes escenarios.

Todos esos ghosting, benching, breadcrumbing, zombing etc ya existían antes..Yo les llamo “hacer una putada”..Sin eufemismos millennials.

Ser de la generación de los que nacimos en los 80 es interesante y a la vez esquizofrénico. Crecimos en un mundo completamente distinto, donde se supone que aún se mantenían unas formas y valores digamos “más tradicionales”, donde, si bien, se hacía básicamente lo mismo, la diferencia es que no era algo casi normativo como en la actualidad.

Antaño era considerado, -como mínimo-, una falta de respeto.

Los niños con 13 años estábamos jugando a canicas y lamiendo chupa-chups..Hoy en día…bueno más o menos hacen lo mismo pero distinto, dejémoslo ahí…A día de hoy, no sólo dominan toda esta jerga sino que crecen pensando que actuar así es algo aceptable.

Adonde quiero llegar con esto es que, este mundo moderno ha facilitado que ciertos comportamientos de poca gallardía (o no tener ovarios o cojones, vamos), sean hoy en día mucho más fáciles de hacer y además parece que hasta molan…”Le haré benching a Fulana mientras me tiro a Manola y luego si me interesa le hago un zombing y la recupero, pero como me ralle le hago un ghosting”..Es que encima pareces moderno, hipster, millennial y todo si lo haces y un pringad@ si sigues formas más tradicionales, lo que viene a ser “ser honesto y dar la cara”.

Puedo decir que hoy en día colecciono y soy testigo de muestras de todas estos modus operandi por doquier.

Pero hace 20 años era algo raro…La gente desaparecía y se llamaba a la policía, a los hospitales o al “¿Quién sabe dónde?”…Hoy en día…prueba a contactar a la policía porque tienes un rollete al que de repente se ha tragado la tierra, a ver qué te dicen…Y el “¿Quién sabe dónde?”…ya no existe, o creo que están trabajando en una nueva edición sólo con todos mis chicos (y los de mis amigas) que se desvanecieron en extrañas circunstancias…

Yo reconozco que, como en parte sigo siendo bastante ingenua, cuando un hombre empieza a dejar de contestarme siempre pienso que habrá perdido el móvil, cuando pasa ya una semana pienso que puede que le hayan secuestrado y el pobrecito estará pensando en mí en una mazmorra, angustiado por no poder comunicarse conmigo. También sospecho que habrá tenido un accidente y estará en cualquier hospital agonizando, soñando con volver  verme, angelico…

Lo comento con mis amigos y claro, me dan la bofetada de realidad que a veces necesito.

Insisto, cuando yo tenía veintipocos estas cosas eran chocantes y a lo mejor por eso se me quedó grabada la anécdota, el chico y la historia que nunca pudo ser.

Le conocí en un curso de competencia marítima.

Era un curso de una semana, básicamente para marineros, pescadores o diversas gentes que trabajaran o aspiraran a trabajar en el mar…¿Qué pintaba yo ahí?..Es una larga historia que no toca ahora, el tema es que ahí éramos unos 15 hombres, otra chica y yo…Y el profe, claro, que era un viejo marinero que se preguntaba si estábamos chifladas por aspirar a entrar en ese mundo de hombres.

Recuerdo entrar a la Casa del Mar de Tarragona el primer día, con mi hatillo, sin saber muy bien lo que me esperaría y sus ojos oscuros súper profundos se clavaron en mí…Pero yo, lo acababa de dejar con mi primer novio y no estaba para muchas historias.

Hacíamos de todo, teoría y prácticas, rescates, balsas…Actividades digamos en las que nos podíamos fácilmente visualizar y tocar…

Era el típico tío que te gusta cuando tienes veinte años..Bueno, y cuarenta!…Moreno con el pelo un poco largo muy fibradito, una mirada muy intensa y con chispa, morritos, buzo profesional, un chico de acción y a la vez con mucha clase.

En realidad en toda la semana apenas hablamos, estábamos súper cortados, todo eran miradas furtivas y sonrisas picaronas, poco más, pero la tensión era brutal.

Y llegó el último día…Habíamos estado haciendo socorrismo en el mar y sin pasar por la ducha nos fuimos a comer.

Casi al final de esa comida de despedida se acercó a mí y me invitó a salir fuera del restaurante a hablar. A mí me daba mucho corte, con esas pintas, oliendo a sal, el pelo pegado…

Y a la antigua usanza se me declaró, en eso sí fue muy tradicional. Me dijo que yo le encantaba, que quería conocerme, me pidió el número de teléfono, me dijo que tenía que irse un mes a Cuba a bucear pero que a la vuelta me iba a preparar un súper plan , bla bla bla…

Yo estaba, claro..Uff, emocionada y súper cohibida a la vez, consciente de que cualquiera de nuestros compañeros podía estar mirando…Pero, pensé..”¡Qué coño, Laura, si a esta gente no la vas a ver más!”…Y nos plantamos un beso de todo menos tímido…

Me escribió muchos SMS, muchos, a todas horas, a cual más bonito, llenos de alabanzas y planes idílicos en los que nos visualizaba ya. Supuestamente viajó a Cuba y supuestamente volvió, me escribió otros cuantos SMS más, ya muy distintos, confusos y esquivos…Nunca más se supo…Me habían hecho mi primer ghosting de manual y yo me quedé pensando que se lo habría tragado el mar y es literal, cada vez que salía alguna noticia de buzos ahogados comprobaba los nombres, porque, en el mundo que yo conocía si alguien no quería saber más de ti, te citaba y frente a frente te lo soltaba…

Eran otros tiempos, por supuesto…

¿Por qué no te callas?!

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Cada uno de nosotros es pesado en algún momento dado o para alguien, es la verdad. Este post se podría alargar ad infinitum pero yo he hecho un compendio muy personal de las 11 subespecies de humanos plastas que más consiguen sacarme de quicio… Pero oye, todo bien, eso no es óbice para que me caigas bien y merezcas la vida ..Empecemos…

– El polivitaminado matinal: Hay gente que duerme bien, se despierta con energía, positividad, amor por la vida y …Verborrea! Luego estamos los que vamos arrastrándonos hasta la hora del ángelus y decimos “hola” con desgana y por educación, básicamente. Entonces, tened piedad para con nosotros, por favor. Especialmente inquietante me resultan esas personas que van hablando por el móvil en el bus a las siete de la mañana explicando que si “Fulanito me ha tangao, tía” o “me comí la boca con el Kevin José, loco” (escuchado literalmente) o cualquier rollo que no es una urgencia. Probad a llamarme antes de las doce de la mañana, sólo osad hacerlo…

– El humorista sin humor: Persona que, no tiene ocurrencias propias, se basa en una o dos bromas que repite incesantemente y cada día a su lado es el día de la marmota. Ejemplo: portero de un edificio que cada día te dice “llegas tarde”…Y pones media sonrisa porque mira, pobre hombre, pero, piensas “cambia el cassette, ponte un video de Los Morancos y renueva repertorio”.

-El falso piropeador. Especie masculina que cada vez que te ve te suelta alguna alabanza física por sistema, no importa que tengas cara de sapo ese día o el pelo engrasado. Ejemplo: chico que me ve en el gimnasio desde hace unos 10 años y cada semana me dice que estoy más delgada..A este paso ya debo de pesar -30 kg.

– Leonardos y Leonardas Da Vinci del mundo: El que dijo eso de “Solo sé que no sé nada”, un tal Descartes, era un pringao a su lado porque ellos solo saben que lo saben todo. No importa el tema, en un momento dado son médicos, abogados, electricistas o sexólogos. Esto va unido frecuentemente a que siempre lo tienen todo más grande, más caro y mejor. Un día les dices que una avioneta ha aterrizado en tu terraza y ellos te sueltan que en la suya un Airbus A380.

– El anunciador: Persona que siente la necesidad imperiosa de avisar con antelación de todos y cada uno de sus movimientos cotidianos e irrelevantes: “voy a escribir un mail”; “voy a coger un boli”; “voy a rasacarme el ojo” ; “voy a hacer de vientre”…Por favor, haz o no hagas lo que quieras pero basta ya!.

– El bucle, nueva forma de tortura psicológica: Esto creo que lo usaban el Guantánamo. Individuo que relata algo que se podría sintetizar en 10 palabras usando 1000 vocablos. La técnica es tan simple como recalcitrante. Se trata de volver a empezar la historia una vez la has acabado, en bucle!. Eso sí, sin añadir ningún otro detalle ni información relevante, se trata sólo de desquiciar al personal. Pero no te preocupes, oyente, tiene un fin. Cuando vea que te ha reventado el cerebro y tus sesos resbalan por la pared, se dará cuenta de que su relato ya ha sido explotado suficientemente.

– El meteorólogo frustrado: Típica conversación de ascensor, totalmente estéril. Escenario: Tormenta de nieve, -20 grados. Comentario “Pues, parece que ha refrescado”. Respuesta: “Sí, eso parece…(capullo)”.

– El locutor frustrado: Esas personas que, no saben que el silencio es bonito también, o escuchar el ruido de fondo. Tengo la duda de si se puede calificar como enfermedad mental (hablo en serio), es una diarrea verbal incombustible. Como tener una radio encendida constantemente.

– Buenos días, buenas tardes y buenas noches: Esto es muy típico de cuando has conocido a alguien por una app de ligoteo, pasáis a la fase whatsapp y ahí se descubre que o bien os da pereza hablar o no tenéis conversación en absoluto. Personalmente, prefiero callarme, pero me quedo con varios tipos deseándome “buenos días”, “buenas tardes” y “buenas noches”..Sin más…Para el caso podrían juntarlo en una única frase como el protagonista de “El Show de Truman”…”Por si no nos vemos luego, buenos días, buenas tardes y buenas noches”..Econo mía del lenguaje se llama.

Algún otro más “salao” me pregunta: “¿Qué tal el gym?”, cada día. El gimnasio, pues divino, las pesas, brillantes y las bicis majestuosas, da gozo verlas, como cada día…

– El fabulador con cinco historias: Por una parte es muy típico escuchar las mismas anécdotas repetidas varias veces por la misma persona, y normal si estáis muchas horas juntos y tienes memoria para acordarte. Pero este sujeto en particular tiene 5 ó 6 historias, no muchas más, y no se renuevan, así que a lo largo de años puedes haber llegado a escuchar (u oír ya) lo mismo 250 veces. Pero dentro de estos hay una subespecie más desarrollada, un eslabón superior, el que además es fabulador. Conocí a una mujer en un extrabajo que personifica al fabulador como nadie. La realidad: un tipo le había dado los buenos días en el metro, sin más…¿Cómo lo contaba?, pues que había venido un chico clavadito a Tom Cruise, pero más alto, empezó a mirarla con ojos picarones, luego ella se había desbrochado la camisa en plan juguetón y habían  acabado morreándose en la cabina del fotomatón, pero es que encima resulta que este chico era empresario y la había invitado a pasar el fin de semana en su velero en Capri…Se montaba una novela de Danielle Steel en su cabeza y la iba propagando. Yo, llegó un punto en que le decía…”Conchita, esta historia ya me la explicaste, sí, que el affaire se truncó porque tú ya te cansaste de tanto lujo, de tanto velero y le plantaste”, pero ella, hacía caso omiso y hasta que no finalizaba el relato, no paraba. Lo más gracioso fue cuando se apropió una historia de amoríos que era mía (era real, pero me acababa de suceder a mí y yo misma se la conté). Se ve que escuchaba tan poco que ni se acordaba, y además no tuvo ni la picardía de modificar los detalles, para que resultara más creíble.

-Empalagos@s: A mí, es que lo cursi, me repele, me sube el azúcar. Esas personas que son como tan desmesuradas con el “princesa”, “corazón”, “buenos días, princesa” o expresiones rancias tipo Ned Flanders así como….”que tengas una buena velada”, o “¿cómo se presenta el día/el fin de semana..?”(mi mente: “pues, ¿cómo se va a presentar?…sin llamar, no te jode!)…A mí, háblame más coloquialmente, anda.

-Yo, mi, me , conmigo: Hablar de uno mismo es normal, es lo que tienes más cerca y conoces mejor, pero llevado al extremo es hasta cómico. Situación: Estás en el hospital, te ha pasado una apisonadora por encima..Fino, lo que se dice fino, no estás. Pero se acerca el ejemplar: “Ti@ no veas, llevo una semana con un resfriado que me está matando, estoy con pastillas Juanola, con las otras de ir chupando de la farmacia, qué coñazo!”. A ver, persona yoísta de la vida, simplemente, no es tu momento, ahora mismo, calla y escucha.

Aparte de estos hay muchas subespecies dentro de la raza cansina, pero bueno, está bien que existan, muchos son buena gente y personalmente me suponen un reto diario, ya que el Señor me dio algunos dones, pero la paciencia, desde luego, no está entre ellos.