Mal de muchos…

Qué sano es no creerse el ombligo del mundo, no creer que siempre lo que a uno le pasa es lo peor de lo peor…Evidentemente, puede que sea lo que más te preocupe porque te pasa a ti, que se supone que te quieres y tal, y cada uno tiene su escala del dolor, pero mirar las cosas con perspectiva y relativizar siempre está bien….Yo cada vez relativizo más, y al final acabo pensando que todo lo que me pasa en realidad son “mierdas”…Por ejemplo, en una ocasión, llevaba meses conociendo a un tío que parecía el hombre perfecto..Una noche, después de cenar en su casa, me echó…Me dejó en la calle, a 100 km de mi ciudad y bebida, con la excusa de que le aburría la conversación y quería dormir solo…Tal cual….Yo para calmarme, luego pensaba..”Bueno, al menos puedes esperar en el coche a que se te pase la cogorza, no estás en plena calle aunque haga -10 grados; Oye, el chico es majo, que también podía haberte robado el bolso, “ya puestos” o haberte escupido y no lo ha hecho…¡Qué buena gente, tú!”.

Es tan típico de mí estar con los lagrimones saltándome de los ojos a lo “Candy Candy” y estar excusándome..”Yo sé que lo que me pasa es una mierda…Que hay gente que no tiene brazos o piernas, o no tiene para comer, si yo sé que es una chorrada, que en peores plazas he toreado, pero me siento taaaaan maaaaaal”. Y tenemos derecho a tocar fondo, a llorar y lamentarnos un poquito….Luego está que no soporto el victimismo y mucho menos provocar lástima…Entonces, tal vez un día exploto en público y al siguiente decido tragarme el dolor, ponerme taconazo, labios rojos, melena aleonada y salir a la calle con ese aire de “mujer que se come el mundo”, aunque yo sé que tantas veces el mundo se me come a mí…

Porque sí, -a grandes rasgos-, esa es mi actitud: no dar el coñazo más de lo estrictamente necesario, siempre hay quien está peor..Luego ya mis zozobras, en casa..A solas…

Hasta aquí lo que considero un uso “sano” del “mal de muchos…consuelo de tontos”.

Luego está la otra lectura, bastante más malévola y retorcida, que sería:  “voy a buscar a quien esté más jodido que yo para no sentir que mi vida es una mierda”, -que es muy distinto-. Pero hay un perfil de persona taaann dado a ésto…

El tipo de persona que siempre pone el dedo en la llaga. Incluso aunque no haya llaga, ya la haremos, ya la buscaremos, “no puede ser que est@ cabron@ tenga tanta suerte”…Buscar la llaga, hacerla o entresacar lo malo de lo bueno, el, “yin y el yang”..¡Qué sabios, qué majos y oportunos siempre!. Por ejemplo, conversación con una exjefa tóxica:

Yo: -“Pues mira, he pasado la Navidad en Camboya, todo estupendo, vengo renovada, ¡cuánto he desconectado!”….

Exjefa tóxica: -“Vaya, qué suerte, yo aquí aguantando a la familia y engordando, pero no es bueno que hayas desconectado tanto, ahora vas a tener un bajón y un estrés y un “de todo” con toda la faena que hay, ya puedes bajar de la nube rápido..Por cierto, ahora te traigo unos veinte dossiers…”.

Hasta los medios de comunicación parecen a veces respaldar esta actitud…Siempre me he preguntado si los programas de televisión de “sucesos”, realmente aportan una información necesaria para la sociedad o alimentan la sed de la clásica maruja amargada o el típico desocupado refunfuñón que desgastan el sofá viendo la vida pasar y así caen en la cuenta de que “mejor no vivir, mejor no salir a la calle y arriesgar, que luego mira lo que pasa, y ¡lo bien que estamos aquí, recogiditos!”.

Pero una auténtica alegoría de este tipo de comportamiento era Vanessa..Trabajamos juntas hace muchos años. Y si ese trabajo, -de por sí-, no era grato, tener una compañera así para rematarlo…Una alegría, ¡vamos!….

Vanessa no era muy agraciada en ningún sentido, y entre eso y que tampoco ponía mucho de su parte, las cosas le iban….De mal en peor…Pero bueno, “como siempre hay alguien que está mucho peor”, -o eso necesitaba pensar-, ya aliviaba todos sus males….

Vanessa era así…:”Ay, Laura, qué vida llevas, me das pena, la verdad, eres joven, eres guapa, tendrías que estar por ahí divirtiéndote, tú todo el día aquí o en casa estudiando…¡Tienes unas ojeras!…¿Y ya te servirá de algo eso que estás estudiando?…Hay tanto paro que….Yo, mira, aquí no gano mucho pero luego llego a mi casa, me hago una Sopinstant, me estiro en el sofá y no pienso en nada, en cambio tú….”…

Es cierto que al principio -por desconocimiento- pequé de alimentarla con mis debilidades, y es justo lo que nunca se tiene que hacer con este prototipo de personas. De hecho, lo mejor es que no reciban ningún tipo de información sobre un@.

Recuerdo, cierto día, de buena mañana….

-Vanessa: “ufffff, qué mala cara haces, Laurita, tienes los ojos súper hinchados, se nota que has llorado..Vamos, que te has pasado la noche llorando…¿Te la ha vuelto a pegar el canalla de tu novio, no?.

-Yo: “Mira, Vanessita, gracias por lo de mala cara, y es posible, porque me he pasado la noche follando”.

Supongo que todo nace por la mala costumbre humana de compararse con los demás, mucho más acentuada en algun@s…Esos rasgos que hacen que la naturaleza humana sea a veces tan asquerosita….

Y puestos a compararnos, ¿porqué no hacerlo con aquellos a quienes manifiestamente les va mejor que a uno?. Sería bastante más elevado y constructivo, fijarnos metas altas, aspirar a mejorar, poner el foco en “¿qué habrá hecho fulanit@ para conseguir llegar ahí?”, en vez de “Mi vida da asco pero la de fulanit@ es peor, con lo cual, no estoy tan mal y no necesito avanzar ni cambiar en nada”.

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