Sociología del regaeton

 

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Este verano estando en la playa (adoro ir sola a la playa y escuchar a los demás), oí a un crío de unos 6 años tarareando a pleno pulmón: “lo hacemos por detrás y ella hace ouuuaaaa”. En primer lugar me escandalicé, luego me acordé de que yo a esa edad cantaba la de “ya sabes que me entra a la primera, ahora me sale algo mejor”…Y tampoco he salido tan mal…

Está bien…Como persona medianamente cabal que me considero, admitiré que ni los mensajes que propugna el reggaeton ni las formas son adecuadas ni para menores ni desde luego para cualquiera “más papista que el papa” que no tenga el filtro para distinguir lo que se trata, -simplemente-, de un divertimento trivial.

Desconozco si dentro de doscientos años -si es que aún existe el mundo-, se estudiará a las escuelas de Daddy Yankee o Don Omar como yo estudié a Beethoven o a los Presocráticos.

¡Menudo sacrilegio equiparar la alta cultura a estos tipejos que parecen escribir 4 letras en media hora, diréis!. Con el tiempo todo se revaloriza y lo que ahora puede parecer ridículo más adelante será analizado como cultura popular del siglo XXI.

Las grandes obras de la literatura universal tienen en común, que -independientemente del tema principal, de la época y del escenario-, hablan sobre temas atemporales e intrínsecos al ser humano y a las relaciones personales. Nos guste o no, como el reggaeton. Arquetipos y comportamientos que todos llevamos dentro -aunque nos cueste admitirlo-.

Tras analizar concienzudamente las 250 piezas que componen mi listado de Spotify de este género, dividiría los grandes temas/personajes en:

-Amores imposibles: El enamorado (hombre) lamenta no poder alcanzar a esa mujer deseable, fría y ambiciosa, que elije estar con un tipo aburrido o descuidado pero que la pasea en un yate por Miami tomando “champaña”.

Yo no puedo darte lujos, tengo un coche destartalado y estoy lleno de deudas pero te daré cariño y candela…Suplica.

Seas hombre o mujer, has pasado por esto…Ese ser superior al que tienes en un pedestal simplemente porque sabes que nunca podrás poseer…Por suerte, se pasa…En unos meses idealizarás a otr@.

-El despecho amoroso: El hombre despechado cae en el abismo del alcohol y la mala vida, el arrepentimiento y la autodestrucción.

La mujer despechada se viste como en Nochevieja y sale a la disco dispuesta a ser un pendón verbenero, pero sin dejar que nadie la engatuse.

Seamos franc@s, ¿quién no ha caído alguna vez en lo primero o lo segundo?. Encadenarte al sofá o bien decir “ahora voy a ser un/a japuta y me voy a tirar a todo lo que tenga ojos aunque sea “pa’ desquitarme””.

-Era un adefesio y ahora está buenorra, con todo lo que conlleva…

Como siempre tratándose de físico, aplica sólo a las mujeres en las canciones….

Unido al despecho, la zagala a la que han puesto los cuernos o dejado tirada, ha trazado su plan, se ha “puesto linda”, se ha internado en un gym. Ahora no para de subir fotos a Instagram para que el cabrón las vea y se arrepienta…

Comportamiento clásico..Tuve un ex al que le dio por arreglarse los dientes -al fin-, una semana después de dejarle..Sin embargo no se le ocurrió comprarse un diccionario -por ejemplo-, con lo cual, había bastante más que arreglar.

-Sólo sexo: “Sabemos lo que hay, a mí no me cuentes tu vida, tus historias, que sólo quiero echarte un polvo porque estás buena…”.

¿He dicho yo eso?…Cualquier parecido con la realidad es real.

-“Felices los 4”. Debería ser la banda sonora oficial de cualquier club liberal.

Pues eso, hedonismo sin remordimientos. Aquí follamos todos o la puta al río.Una especie de sociedad ideal (para algunos)…Sin juicios ni prejuicios.

-La lucha, el “plogreso”….

Para que luego digan que este género está falto de valores positivos para nuestros niños y generaciones venideras…

“Me crié en una favela, maté a unos cuantos para robarles las Reebok, pero aprendí que eso está mal, pagué mi condena y ahora tengo un colmado, una buena mujer que me cuida y churumbeles”.

-“Síguelo bailando”. Pues eso, la alegría y el despiporre. El mundo se va a la mierda, pero no pienses, baja el culo hasta el suelo y menéalo como si no hubiera un mañana.

¿Acaso hay un mañana?..Pues eso, divirtámonos más, a veces es necesario no pensar…No es mal consejo.

-Amores desiguales: Yo soy un pendejo, un “bueno para nada”, lo reconozco. Pero claro, de tonto no tengo un pelo y pa’ desgraciao ya estoy yo. A mi lado quiero a una dama fina, elegante, que sepa hablar y -¿para qué negarlo?-, que esté forrada. Algo que solo conseguiré si puedo equipararme, ascender socialmente. Siguiente punto.

-Poder, ascenso social: He pasado de ser un Don Nadie a ser “alguien” y ahora tod@s sóis mis súbditos”..¿Os suena de algo?..

-La envidia: En especial la envidia femenina. Ella está buenorra, hace 250 sentadillas al día pero siempre habrá un corrillo de envidiosas que se consuele diciendo que lleva operadas hasta las pestañas o que todo es Photoshop.

Ojalá esto solo pasara en las canciones…

-La noche me confunde: Llevo años poniéndote los cuernos con las vecinas, con una que pasaba por ahí y hasta con tu prima, pero me pillaste una vez -que juro que fue la primera y la última-, pero estaba enajenado, producto del alcohol, las malas compañías que me enredaron, y la noche en sí, que es muu mala..

“Nada de lo humano me es ajeno”, dijo Publio Terencio..Pues eso, este género nos molesta precisamente porque casi siempre habla de lo peor del ser humano sobredimensionado y vulgarizado al extremo, pero somos tú, yo y el mundo que nos rodea.

 

 

 

4 comentarios sobre “Sociología del regaeton

  1. Si el lienzo en el cual pareces pintada y cuyo enmarcado concluye en mostrar una obra de exquisita belleza sin necesidad de expertos ni el deber de serlos para corroborarlo, ya es de por sí una cualidad que te destaca por encima del resto de pinturas que sin duda abundan. Pero no es el sentido se la vista una máquina infalible. Requiere del acompañamiento de otros sentidos para poder ver más allá de lo que se ve a simple vista. Y para el arte que desprendes, el sentido del gusto, del oído y del tacto son necesarios para saber discernir que lo que de verdad le da valor a la obra, es lo que está detrás de los colores que la crearon. En lo que antes fue el lienzo en blanco. Porque en él, se esbozaron ideas transformándose al pasar de una fina brocha en la silueta que compondrá el alma de un molde a medida. Además, ese vacío inicial de colores y pinceladas, dejó todo para escuchar la inspiración que hiciese llevar a las manos, una finura en el tacto que a cada paso de pincel ejecutase líneas perfectas, colocadas donde corresponden, simétricas en todo cuanto las hizo ser visibles. El valor está ahí. En el antes. En la base. En los valores e ideales que sustentan el qué, el cómo y el cuando. El valor de la obra está en la inteligencia. Porque el cerebro, lamento decirlo, no se viste de Prada. Ese es tu valor y lo que te diferencia. Alma, mente y cuerpo. Aquí sí, el orden de los factores o ausencia de alguno altera y mucho el producto. De esas alteraciones hay muestras sobradas en MHYV. Tú serías la pregunta eterna en cifras y letras. Eso exactamente. Algo eterno, que vale más que lo efímero en que anida la belleza. Ese es tu valor. Y por eso te admiro y sigo. Y es un placer para los sentidos, verte, pero más leerte. Créeme cuando lo digo. A sus letras, bella.muchas gracias!!

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